El tornillo más dulce

El Hotel Mondragón vende tornillos de chocolate en la antigua UCEM. Los nuevos ‘Tornillos de Mondragón’ nacen para cubrir la falta de un dulce característico de la villa metalúrgica.

Cien años después de que la Unión Cerrajera de Mondragón (UCEM) se lanzara a la producción de tornillos y tirafondos de vía, la ‘fabricación’ de pernos regresa a Zaldibar. La bombonería vuelve a florecer en la antigua Cerrajera, pero en lugar de bombonas de butano ahora venden deliciosos tornillos de chocolate. La metalurgia ha Imagen 002dejado paso a la repostería en las históricas oficinas de UCEM, donde desde hace 13 años tiene su sede el Hotel Mondragón.
El codirector de este establecimiento hotelero, José Sande, es el ‘padre’ de los ‘Tornillos de Mondragón’. Estos bombones de chocolate que emulan la forma de sus modelos metalúrgicos, desde la cabeza hexagonal hasta el cuerpo roscado, han nacido para cubrir la «ausencia en Mondragón de un producto de confitería característico o identificativo de la localidad». Sande recordó que Bergara «tiene sus emblemáticos rellenos y tostones, Oñati sus bombones con la imagen de Arrikrutz o de la universidad… Pero Mondragón, nada».
Con el cierre por jubilación hace cinco años de la pastelería Onandia desaparecía el único dulce ‘autóctono’ reconocido: los ‘Adoquines de Mondragón’, unos bombones cuadrangulares rellenos de praliné con fragmentos de almendra caramelizada y recubiertos de chocolate negro.
«Muchos clientes nos preguntan sobre lugares para visitar, restaurantes… y también por algún producto típico que llevarse como recuerdo. Y aquí no teníamos nada de eso».
fotos nov 014Así empezó a germinar en la cabeza de José Sande la idea de elaborar algún producto que satisficiera esa demanda.  La tradición metalúrgica de la villa cerrajera y la apetencia universal por el chocolate le proporcionaron las claves que buscaba. Así arrancaba un proceso que se prolongaría más de un año hasta que el producto final fue presentado el pasado 22 de diciembre con el nombre de ‘Tornillos de Mondragón’.

Fue un «proceso participativo», explicaba Sande. «Solicité a varias confiterías que me proporcionaran muestras de chocolates de distintos sabores, y con ellas hice varias catas entre amigos». Uno de los mejor clasificados en las votaciones fue un «chocolate negro de sabor neutro», y casualmente el que más gustó a Sande. Se trata de un chocolate elaborado por el famoso confitero gasteiztarra Luis Sosoaga. Y fue a él a quien el hotel encarga la elaboración de unos ‘tornillos’ que, según Sosoaga, consisten en una «crema trufada a base de nata y recubierta con un chocolate negro al ron elaborado con materias primas de la máxima calidad». Los tornillos elaborados en esta casa vitoriana son comercializados en el hotel en cajas de 6 y de 12 unidades, que se venden a 6 y 10 euros respectivamente. El envoltorio, en tonos morado y rojo, también diseño de Sande, guarda unas inequívocas reminiscencias industriales.

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